“No hay más ciego…”
Si usted quiere cambios pequeños Trabaje en su conducta… Si quiere cambios grandes, Trabaje en sus paradigmas
Stephen R. Covey
Analizando mis vivencias personales he retomado una idea que muchas veces, cuando me siento asteada de mi trabajo ronda por mi cabeza:” ¿por qué estudié ingeniería industrial?”. Esto me lleva entonces a mirar dentro de mi retrospectivamente y encontrar la respuesta: en mi época de colegio, la línea que hoy en día lleva la educación, orientada hacia la fase investigativa y de innovación no existía, por lo cual, si uno estudiaba física pura, química o matemáticas, era para convertirse en docente de un colegio y nada más; estudiar música o bellas artes era para los locos, desadaptados o vagos; y estudiar historia, filosofía, arqueología o cualquiera de esta rama era pronóstico de nunca encontrar trabajo, por lo cual había que ser sensato y estudiar la carrera del futuro, la que estaba abriendo campos en todas las empresas y encontrando mejores posibilidades laborales.
Así entonces tomé la decisión de estudiar ingeniería.
Hoy, después de varios años, ya graduada de ingeniera industrial he pensado en encontrar una idea de negocio que revolucione el mercado y me permita obtener una mayor prosperidad e independencia económica, pero ese es precisamente el error.
Después de la clase de “Modelos de Creación y Transferencia del Conocimiento” descubrí cuan limitada se encontraba mi imaginación dentro del modelo mental con el cual me habían educado. Es que, al contrario de lo que yo pensaba, para tener una próspera empresa, no es necesario encontrar la cura de una enfermedad mortal o idearse un producto nunca antes visto (claro si esto me llegara a suceder sería grandioso), simplemente debemos eliminar la barrera de aquello que ya existe, mirar su más allá y escarbar en las necesidades no satisfechas o las posibilidades no exploradas.
Cuan determinante puede ser en realidad el modelo de educación con el que hayamos crecido; ahora entiendo que no sólo es que existan colegios o universidades malos o buenos; es que en los mejores centros de educación ya han desaprendido la pasada forma de educar y reaprendido que en el tiempo en que el pensamiento del hombre se forma, es necesario enseñar a pensar sin barreras, de manera competitiva e innovadora.
Para el año de 1983, en Estados Unidos a raíz del informe de la Comisión Nacional de la Educación de esa época, se dictaminó “que el estado de la educación que se impartía en el país ponía en peligro la competitividad e integración de la sociedad americana”. Que pesar que para ese mismo año, que es el de mi nacimiento, en Colombia no hubiéramos descubierto esto mismo, ya que hubiéramos roto el paradigma de una generación convencida que hay que alcanzar un título profesional para conseguir un empleo, y trabajar duro por muchos años para conservarlo y así llegar al día feliz de una aceptable
jubilación. Desde pequeños, nos enseñaron como sembrar café para seguir haciendo lo mismo por años y años, y sólo a unos pocos aventureros, algunas veces tildados de locos, se les ha ocurrido la idea de arriesgarse a convertir el café en dulce o malteada.
Desde la publicación de UNESCO/CEPAL “Educación y Conocimiento: eje de la transformación productiva con equidad” (1992), se configuró un consenso en torno a la idea de que la educación es el instrumento de política pública más adecuado para resolver problemas cruciales de la sobrevivencia y desarrollo de las sociedades como son el crecimiento económico y la integración social.
Colombia con la riqueza natural que ya todos conocemos, no es un país con mejor economía por los modelos mentales con los que se educa a sus habitantes.
Afortunadamente, hoy, siendo adultos podemos “volver el espejo hacia adentro y aprender a exhumar nuestras imágenes internas del mundo, para llevarlas a la superficie y someterlas a un riguroso escrutinio que nos permita descubrir como nuestros modelos mentales determinan nuestros actos y decisiones”1.
Chris Argyris de Harvard, quien ha trabajado con modelos mentales y aprendizaje organizacional durante treinta años, lo expresa de esta manera: "Aunque las personas no (siempre) se comportan en congruencia con las teorías que abrazan (lo que dicen), si se comportan en congruencia con sus teorías-en-uso (los modelos mentales)".2
Los modelos mentales son un conjunto de opiniones, percepciones, teorías personales, creencias, paradigmas, entre otros, que utilizamos para ver, analizar y entender todas las circunstancias de nuestra vida. Cada ser humano está marcado por su modelo mental para comprender el mundo y actuar en el mismo. Las decisiones que tomamos, las personas que aceptamos como nuestras amigas, la ropa que compramos, la comida que consumimos, todo está determinado por el modelo mental con el cual nos hayamos formado.
No es que existan modelos mentales buenos o malos, lo malo es que los modelos mentales se comportan como barreras en nuestra mente y todo aquellos que no se encuentre por la línea de lo que concebimos como correcto o apropiado, no tiene lugar en nuestra vida por el modelo mental con que vivimos.
Esa es realmente la respuesta de mis vivencias personales, fui educada bajo un modelo mental en el cual todo lo que he hecho ha sido lo correcto, y afortunadamente ha traído éxito a mi vida, pero esa “cosa” que me falta, y que por más que pienso no he podido alcanzar, es el más allá que mi modelo mental bueno, pero obsoleto no me ha dejado ver.
Sólo nos queda entonces al equipo en formación que asiste a este diplomado, y que hoy en día participamos como actores influyentes en la educación de 15.000 seres humanos, identificar el modelo mental transmitido subliminalmente a los futuros profesionales de la Universidad del Atlántico, y tal como lo plantea el Plan Estratégico 2009 – 2019 formulado por la dirección, reorientar la educación hacia una visión investigativa, de innovación y competitividad, que nos permita egresar nuevos empresarios y no nuevos obreros; es lógico que ya estas personas vendrán a la institución con un patrón de pensamiento definido, pero tal como me ha sucedido a mí con esta clase, podemos mostrarle a todos que el destino no existe, sino que se labra, y que la realidad de cada uno dependerá del modelo mental bajo el cual decidamos vivir.
Maryorie Mantilla de Castro
1. Senge, 1990.
2. Chris Argyris, Reasoning, Learning and Action: Individual and Organizational (San Francisco: Jossey-
Bass, 1982).
martes, 6 de julio de 2010
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El tema de los modelos mentales me llama mucho la atención y hay varios de los conceptos emitidos que por la autora que comparto uno de ellos es "podemos mostrarle a todos que el destino no existe, sino que se labra", pienso que no hay un solo destino, hay tantos destinos como modificaciones quiera hacerle a su plan de vida, eso mismo pasa con el modelo de construir sobre un mismo escenario, no se puede caer en un solo escenario hay que mirar como se comportan los otros (favorable, estable y desfavorable), la costumbre es estar dispuesto a un solo escenario por eso muchas empresas y personas fracasan, por que su modelo mental estaba guiado a un solo acontecimiento y su mente permanece rigida, mientras tiene claridad y puede reemplazar ese viejo modelo por uno nuevo, las personas y las empresas proactivas seguramente ya estaran causandole malestar
ResponderEliminarEl futuro no sucede; el futuro lo construyo con lo que hago y dejo de hacer, ahora.
ResponderEliminarAl participar en los blogs, tenemos la oportunidad de escuchar otras opiniones y enriquecer nuestros modelos mentales.
ResponderEliminarEsa innovación reside en las comunidades de práctica. Allí está la creatividad y la innovación de las organizaciones e instituciones.
ResponderEliminarSe trata de PRÁCTICA. En la práctica reside la posibilidad de ser maestros logrando la competencia inconsciente.
Hola Maryorie lee el escrito: Secuestrada para siempre sobre Ingrid Betancourt. En ese escrito se ven muy claro los modelos mentales del autor y de Ingrid.
ResponderEliminarSobre todo se ve que : lo que me molesta de tí, es lo que tengo en mí que no soporto en mí; lo que no acepto en mí, me da terror en tí.
Observen el modelo mental del gobierno y del Polo. En ellos no existe la iteración. No les interesa escuchar a los ciudadanos que piensan más allá del modelo que guía sus actos.
ResponderEliminarLean el ensayo sobre Iteraciones y participen con sus dudas, acuerdos y desacuerdos; el conocimiento y el aprendizaje son fenómenos colectivos.
Algún día tendremos un gobierno que se declare en aprendizaje continuo.
Vayan al ensayo: Aprovechar la crisis y escriban sus comentarios.
ResponderEliminarPueden participar también en: www.conversacionesyconfianza.blogspot.com
ResponderEliminarwww.comunidadesdeconocimiento.blogspot.com
www.liderazgoenlostiemposactuales.blogspot.com
"Nuestros actos crean la realidad... y pueden cambiarla"
ResponderEliminarAsí comienza la Quinta Disciplina.