Darío Ardila
Acceder a las ideas no es actualmente tarea de titanes, en el mundo ellas se publican, mercadean, y se
transan a una velocidad nunca antes vista. Personas ávidas de conocimiento dan fe basados en textos de
cualquier índole, de expresiones que se supone un registro tácito, extractos de expertos que podría bien
servir de argumentos para debatir las más acaloradas teorías científicas basadas en experimentación y
análisis de datos.
Dentro de este vasto mundo de informaciones e ideas, algunas quisieran pasar al nivel superior del
conocimiento. Reconocemos que existe la transmisión de tipo informal, aquel saber popular que se ha
logrado pasar por generaciones y que motiva a la investigación científica que corrobora o refuta sobre
sus pistas.
Los procesos de aprendizaje modernos suponen la interacción de los expertos con los aprendices, y
dentro de un esquema de formación ya clásica propone un modelo de transferencia de conocimiento
presencial donde el maestro induce a los estudiantes magistralmente a este universo, se debaten los
antecedentes y se genera conocimiento; por el cual también se paga.
¿Supone lo anterior que se puede capitalizar el conocimiento al pagar por las ideas? Cuando el acceso a
la información es limitado podría decirse que si, sin embargo ello no quiere decir que este sea
potenciado sin salir de la ignorancia temática o vaya a una trascendencia para la humanidad.
Por otra parte el conocimiento no se impone, la intención de venta de las ideas predispone la capacidad
receptiva del estudiante ( o empresario), quien entrará a criticar la posición del pensamiento del docente
(o consultor) en vía contraria de la capitalización del mismo conocimiento y a la capacidad de
discernimiento, anulando la doble vía de comunicación y de la palabra.
La clave para la generación de auto-conocimiento es la programación neuro-lingüística, donde se induce
a preguntas intuitivas que producen una respuestas del tipo creativo, interesante técnica desde el punto
de vista motivacional para quien busca la solución a un problema que ha sido creado por una estructura
compleja de pensamiento y donde es la misma persona que elabora la difícil problemática quien da la
solución acertada a su temática.
Desde este ángulo entonces validamos la idea y logramos su capitalización, por este lado se entiende la
inducción al conocimiento de manera reflexiva autónoma basado en la acumulación de experiencias y un
detonante que desata el nudo del cuestionamiento.
ESCUELA DE CONSULTORES
Módulo 2 – Modelo de Creación y Transferencia del Conocimiento
Sin embargo cuando de valor intelectual se trata considero que hay una fuerte disyuntiva, el
conocimiento de hoy es público, los accesos a las fuentes son numerosos, las posibilidades de interactuar
remotamente con quienes cultivan las ideas es perfectamente válido, y se generan comunidades donde
en la práctica se producen mejoramientos, difusión y proyección al campo real de aplicación.
Entonces se repite la pregunta, ¿es necesario pagar un valor para poder acceder a experiencias de otros
que conducen a la creación de conocimiento o es la misma inquietud del pensamiento humano que nos
debe motivar a entrar a este nuevo universo de las comunidades alrededor de una temática?.
La respuesta no es evidente, podría caerse en una secta o zona oscura donde la programación hacia una
idea no sea la apropiada para mis ideales de conocimiento, sesgando el análisis crítico para la validación
de informaciones adoptándolas como creencias, y que es esto sino la ignorancia.
A mi parecer el saber formal y las comunidades no compiten pues van en diferentes direcciones
buscando un mismo fin, la capitalización de conocimiento, ya sea este producto de un raciocinio o de
una inducción. A veces convergen estos dos en un mismo escenario, aquello que alguien dijo, la vivencia
como evidencia y la extrapolación a la idea potenciada dentro del marco científico, basado en
experimentación y análisis.
No se discute aquí cual es la vía más válida para llegar al conocimiento, sino de aquella, la fuente cuya
validez se pude capitalizar sin llegar a ponerla en duda, lo cual da origen ciertamente a otros métodos
mucho más antiguos y sobre los cuales se edificaron varias civilizaciones que extienden sus vestigios
hasta el día de hoy permaneciendo intactos al paso de nuevas generaciones de pensadores.
Concluyendo esta dualidad de percepción entre las ideas y el conocimiento considero que estamos
alejados de un modelo en el cual funciones esta hibridación, las respuestas humanas se dan por la
curiosidad, pero muchas veces esta curiosidad no llega sino es inducida, creería más bien que se trata de
un ciclo, circuito en espiral donde aprendizaje, intuición, y experiencia se capitalizan en curiosidad por la
profundización, claro bien combinado con una práctica real que genera nuevo conocimiento, aprendizaje
y así sucesivamente en ciclos finitos hasta cuando una ruptura supera y traslapa la anterior base,
avanzando hacia otro nuevo espiral que deja relegado el conocimiento anterior a un origen o una nueva
fundamentación.
Sea cual fuese la forma de proveniencia de estas ideas es claro que sin movimiento y dinámica no se ha
de producir su capitalización.
martes, 21 de septiembre de 2010
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